dimecres, 7 de maig de 2008

Croniques de l'Annapurna. Per Iñaki Ochoa de Olza


Creo que una de las numerosas razones por las que practicamos la escalada en el Himalaya es simplemente para purgar de nuestros cuerpos los demonios de la civilización occidental. Me refiero, como algunos de ustedes intuyen, a la soledad no elegida, el hastío, la depresión, el consumismo, el clima político que nos rodea, la violencia, las diversas adicciones posibles y probables, además de los malignos centros comerciales. Todos estos demonios se han quedado directamente en casa, incapaces como son de desplazarse en el espacio hasta aquí. Mientras tanto, sus compañeros el colesterol, el sedentarismo, el aburrimiento y el sobrepeso, que quizás han viajado hasta aquí, están a punto de perecer con saña, sumidos los pobres en los inevitables encantos de la cara sur de esta montaña sin par. Pronto va a empezar un baile salvaje, que dejará nuestros cuerpos limpios y desnudos, privados de todo resto de fuerza, pero cargados hasta los topes de esa energía espiritual rica como pocas, que da cuerda a nuestras vidas sin cicatería alguna. Lo que ustedes pueden hacer por nosotros es enviar fuerza y buenos deseos, rezar si saben o quieren, y quizás dejar de lado por un rato el periódico o el ordenador y salir a dar una vuelta, correr o andar en bicicleta… más que nada, por sacudirse de encima por un rato a esos demonios de los que hablaba, tan poco amigables pero también tan débiles de carácter, los muy cobardes."

Iñaki Ochoa de Olza

No he pogut resistir incloure aquest escrit al meu blog. Crec que és un dels comentaris mes encertats que he llegit en els últims temps.